La herradura de la suerte de Jimmie Johnson encontró un nuevo dueño el domingo en el Phoenix Raceway.
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Como recordarán, Kevin Harvick sugirió que Johnson y su equipo No. 48 de Hendrick Motorsports llevaban una herradura en la parte trasera después de que Johnson aprovechara una oportuna bandera amarilla para ganar en Fontana, California, en febrero de 2010.
Se podría argumentar que la herradura migró a otro piloto de Hendrick en la carrera por el campeonato de la NASCAR Cup Series, después de que Kyle Larson se aprovechara de circunstancias fortuitas para conseguir su segundo título en la máxima categoría de la NASCAR.
En la vuelta 310 de las 312 programadas, el piloto del Championship 4, Denny Hamlin, mantenía una cómoda ventaja sobre William Byron, quien iba en el segundo puesto, y parecía destinado a ganar el título que se le había escapado durante dos décadas.
Y entonces, apareció la herradura.
Byron, el único piloto del Championship 4 que no había tenido problemas con sus llantas hasta ese momento, tuvo una ponchadura, la de su llanta trasera derecha y se estrelló contra el muro de la curva 3, provocando la bandera amarilla que cambió radicalmente el rumbo del campeonato en favor de Larson.
Tras una segunda parada consecutiva en los pits con cambio de dos llantas, Larson se colocó en el quinto sitio, cinco posiciones por delante de Hamlin, que había cambiado las cuatro llantas para la reanudación en el tiempo extra. Dos vueltas después, Larson terminó tercero y Hamlin 6to.,, consiguiendo así el 15to campeonato para el propietario del equipo, Rick Hendrick.
Larson, cuya racha sin victorias alcanzó las 24 carreras, ganó el título sin liderar ni una sola vuelta con el que probablemente era el coche más lento entre los cuatro finalistas, pero sería un error atribuir su campeonato únicamente a la suerte.
Larson realizó una valiente maniobra cerca del muro en las curvas 1 y 2 durante el tiempo extra y generó el empuje que lo mantuvo por delante de Hamlin, demostrando una vez más que, si se le presenta la oportunidad, hará lo que sea necesario para salir victorioso.
Horas después de que Ryan Blaney cruzara la línea de meta y recibiera la bandera a cuadros para ganar su cuarta carrera de la temporada, Larson todavía no podía creer lo que había conseguido.
VIDEO: Larson tras ganar su segundo campeonato
“Sí, es una locura”, dijo. “No lo sé. O sea, ¿alguien aquí pensaba que teníamos alguna posibilidad? Definitivamente… como decía (el Jefe de Equipo) Cliff (Daniels), no estábamos eliminados, pero estábamos muy cerca de estarlo.”
Como muestra de lo afortunado que se sentía Larson, el piloto del Chevrolet No. 5 expresó una sincera empatía por la desgarradora decepción que le tocó vivir a Hamlin.
“Es genial celebrar y todo eso, pero se siente un poco incómodo, porque él ha invertido tanto tiempo y energía, ha estado tan cerca de ganar tantos campeonatos”, dijo Larson. “Esta es la vez que más cerca ha estado.
“Claro, es un competidor, pero también es un amigo. Me habría alegrado mucho si hubiera ganado. Eso era lo que estaba pensando. Pensaba: ‘Qué ganas tengo de ir a decirle: ¡Buen trabajo!’. Luego salió la bandera amarilla y todo cambió en ese instante…”
Hay un dicho que dice que la suerte es la intersección de la preparación y la oportunidad. Larson demostró esa teoría el domingo. Cuando se presentó la oportunidad, él y su equipo estaban listos para aprovecharla.
Esa no fue la primera vez que Larson fue un oportunista. Hace cuatro años, al final de la carrera por el campeonato en Phoenix, Martin Truex Jr. iba liderando, con Hamlin pisándole los talones en un auto más rápido.
Larson estaba en cuarto lugar entre los pilotos que competían por el campeonato, con pocas esperanzas de rebasar a los líderes. Una bandera amarilla en la vuelta 283 lo cambió todo.
Con una parada en los pits de menos de 10 segundos en el puesto número 1, Larson pasó del cuarto al primer lugar y lideró las últimas 28 vueltas para ganar su primer campeonato.
Pensándolo bien, quizás la suerte siempre ha estado de su lado.