Con la caída de la bandera verde este domingo en el Martinsville Speedway, Brad Keselowski alcanzó la marca de las 600 salidas en la NASCAR Cup Series, convirtiéndose en el 35to. piloto en alcanzar ese histórico umbral.
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“Solo quería tener una carrera profesional y trataba de demostrar mi valía”, dijo Keselowski en un comunicado del equipo. “Pensar que he tenido otras 599 salidas desde entonces es algo realmente genial. Simplemente me gustaría sentarme con mi “yo” de 24 años y decirle que eso iba a suceder.
“Cuando me subí por primera vez a un auto de la Cup Series, solo quería estar aquí. No pensaba en nada más allá de eso”, añadió. “No pensaba en las estadísticas. No pensaba en los reconocimientos. Solo quería estar aquí, y tengo la suerte de estarlo”, agrego.

Originario de Rochester Hills, Michigan, Keselowski realizó su primera salida en NASCAR en 2004, pilotando para su padre, Bob, en la NASCAR Craftsman Truck Series.
Debutó en la NASCAR O’Reilly Auto Parts Series en 2006, antes de hacerlo en la Cup Series con Hendrick Motorsports en 2008.
Un año más tarde, compitiendo en un calendario parcial de la Cup Series para varios equipos, Keselowski ganó su primera carrera en la máxima categoría en el Talladega Superspeedway, al volante de un Chevrolet propiedad de James Finch.
Su carrera en la Cup Series despegó oficialmente en 2010, cuando se incorporó al Dodge No. 12 del Team Penske para disputar la temporada completa.
Aunque no logró victorias y se quedó fuera de The Chase, completó una temporada estelar en la O’Reilly Series con el coche n.º 22 del equipo, alzándose con el campeonato de la categoría.
En 2011, Keselowski se consolidó como uno de los pilotos jóvenes de élite de la Cup Series. Tras cambiar al auto No. 2, consiguió tres victorias y finalizó quinto en la clasificación por puntos.
Un año después, alcanzó la cúspide del deporte al conquistar su primer y único campeonato de la serie, una hazaña marcada por cinco victorias y una consistencia extraordinaria a lo largo de las 10 carreras que conformaron The Chase.
Keselowski compitió bajo la tutela de Roger Penske hasta la temporada 2021. Durante su paso por la organización, cosechó 34 victorias y registró nueve clasificaciones entre los diez primeros en el campeonato de pilotos, incluyendo un subcampeonato en 2020.
“Tuve la gran fortuna de tener la oportunidad de pilotar para Roger Penske; fue un capítulo magnífico en mi carrera”, comentó Keselowski en una teleconferencia de prensa a principios de esta temporada. “Hicimos muchas cosas realmente fantásticas juntos. Ganar los campeonatos tanto en la O’Reilly Auto Parts Series como en la Cup Series constituyó, sencillamente, uno de los puntos culminantes de mi trayectoria. Al mirar atrás, recuerdo la mayor parte de esa etapa con mucho cariño”.
Al iniciar la temporada en la que cumplía 38 años, Keselowski dio un salto de fe. Adquirió una participación accionaria en lo que hoy es RFK Racing y se cambió al Ford No.6 del equipo a partir de la temporada 2022.
Terminó en el 24to. puesto en su temporada de debut, pero logró clasificarse para los Playoffs en una temporada 2023 que estuvo marcada por las tres victorias de Chris Buescher al volante del Ford No. 17 del equipo. Un año después, Keselowski ganó en el Darlington Raceway, logrando así su primera victoria en su doble rol de piloto y propietario.
Tuvo un comienzo difícil en 2025, año en que RFK amplió su estructura a tres autos a tiempo completo con la incorporación de Ryan Preece al equipo, pilotando el Ford No. 0. Ninguno de los tres pilotos logró clasificarse para los Playoffs; sin embargo, Keselowski dio señales de recuperación en la segunda mitad de la campaña, cosechando tres segundos puestos.
Pero al encarar el año 2026, Keselowski se enfrentó, posiblemente, a su mayor desafío hasta la fecha.
Durante el receso de temporada, el futuro miembro del Salón de la Fama sufrió una caída y se fracturó el fémur mientras se encontraba de vacaciones con su familia.
Fue trasladado de urgencia al quirófano y, posteriormente, admitió que no estaba seguro de si volvería a caminar alguna vez. No obstante, gracias a un constante programa de rehabilitación durante el invierno, Logró volver a subirse a su Ford No. 6 justo a tiempo para las 500 Millas de Daytona, carrera en la que finalizó en quinto lugar.
Tras seis carreras disputadas, no ha bajado del 20mo. puesto en ninguna ocasión y llega a Martinsville situado en la novena posición de la clasificación por puntos, después de haber liderado 142 vueltas y de haber cruzado la meta en segundo lugar en Darlington.
“Pilotar el auto es una bendición y una maldición”, comentó Keselowski. “Es una bendición porque me brinda la motivación necesaria para esforzarme al máximo en mi rehabilitación y lograr avances más rápidos de lo habitual, lo cual no es algo malo. Pero es una maldición porque, sí, cuando me subo al coche, siento dolor; es algo que me hace retroceder físicamente”.
Si bien Keselowski es uno de los veteranos más respetados de la NASCAR, siente que el final de su carrera en la Cup Series aún está muy lejos, con la meta de alcanzar, al menos, las 800 participaciones.
“Creo que es un buen objetivo”, afirmó.
El domingo, terminó en el puesto 13.